El mito de Penélope


Prólogo escrito por MARIETTA MORALES RODRIGUEZ
para Antología "Lo que fui y lo que Soy" de la poeta YAMILKA NOA


El mito de Penélope, la fiel esposa que esperó durante veinte años la llegada de su esposo.
Ella teje un sudario, para engañar a sus pretendientes. Él tejido debe terminar con la muerte de ex Rey Laertes. Esta imagen es apropiada para navegar en el universo poético de la joven escritora Yamilka Noa.
La figura poética de Penélope que espera pacientemente la llegada de su amado, con toda la carga desgarradora de tristeza, angustia, desesperanza. Una poesía que realmente impacta en un atardecer, con el corazón apretado y las emociones corriendo detrás de ese tejido. Sentir el estruendo del miedo hacia el mundo de la soledad, muerte, desamor, pena, es un hierro de fuego en los versos de nuestra poeta. Ver como los mundos se derriban, con una caja de Pandora que esconde la palabra esperanza, que algún momento va a florecer. Cada palabra, cada verso, es una carta abierta al mundo, donde los temores se enfrentan frente al gran espejo de la vida. Es la roca que sube y se vuelve a caer, como la leyenda de Sísifo. Es el mundo onírico en el breve poema adivinanza “La arena fue el refugio de mi cuerpo ahogado en el mañana”. La búsqueda de la belleza en el reflejo de las aguas de narciso, sumergido en lo temores más profundos del sentir femenino. Escuchar el latido como un relámpago en los versos “Allá afuera la muerte” ¡Cuántas dudas sobre la muerte!, en mi memoria me recuerda la imagen poética del poemario contra la muerte del poeta chileno Gonzalo Rojas. Que la vida es un torrente de finas sensaciones extremas, que alguna vez pasamos por un corredor imaginario, sin ninguna escapatoria. Que las mujeres somos sumas sacerdotisas que corren con los lobos de su pasado, presente, futuro. El recuerdo que atormentan en cada palabra con el fuego de la tristeza. El silencio golpea fuerte en la soledad de una habitación, atrapado en la imagen de un ser que vive en su espacio intimista. La voz poética lanza un grito de luz que se apaga, como lo escribe nuestra poeta “escuchar tus promesas de fuego”. En el comienzo de una noche con la extraña sensación que el tejido de Penélope no será eterno, y que la piedra de Sísifo, se pulveriza para siempre.
Que la tristeza no gire como las lágrimas de un hada.


Apariencias
(Del libro "Ecos de tristeza")

No te pierdas Yamilka,
no hay puentes hacia él.
Esa línea casi invisible que ves,
que canta, que engaña;
te va a matar.
No te pierdas,
ya Penélope existió.


Sobre la imagen de portada:
Ronald Cascante Salazar "Aprender a vivir" http://mozaland.blogspot.com/

“MORIR FELIZ”

(Por Pedro M. Calzadilla Guevara del libro "Amor Furtivo")


¡Oh! Bella flor quinceañera,

bello botón sin abrir

de rosa blanca de plata,

labios rojos escarlatas

dientes de blanco marfil.


Fresca sonrisa de abril

que inicia la primavera,

sólo por besarla diera

mitad de la vida mía

y si poco pareciera

la otra también daría;


y si por esto muriera

un muerto feliz sería,

y a la gloria subiría

mi bella flor quinceañera,

tu ángel guardián yo fuera

y desde el lecho del cielo

nuestro amor protegería.


Tus labios los cubriría

con mis labios, con esmero,

de pasión tu cuerpo entero

será una hoguera encendida,

para que quiero mi vida

si tengo lo que más quiero.

Razón del viaje


Camino por la luna…

espero un beso febril, y puede que algo más.

Cada día, una liana simbólica se enreda en mi cuerpo,

pero no es una prenda que resguarda;

no es un mimo.


Apenas doy un paso alguna estrella se derrumba…

en las noches se me dificulta la actitud de caracol,

entonces, me desvelo en el monótono trabajo

de extirpar masa pétrea de mis pies y de mis manos,

y temo, que se me venga encima el universo;

me consuela saber las cicatrices,

intachables pruebas de mis sergas.


Es todo una aventura, es todo por un beso.


Parece que la luna es infinita,

tanto tiempo recorriendo su cuerpo de nata y maleficios.

Tan perfecta y tan pérfida balancea en su misterio

a este cuerpo frágil y gastado, ahora por la espera.


Sospecho tan cerca la certeza…

sé que debo olvidarme de papalotes y helicópteros azules,

este debe ser un juego transparente, un sorteo de la vida…

aun queda oxigeno para prolongar el viaje.


Estar en el limbo por un sueño es cosa seria.

Camino por la luna…

Quizás te haya sentido y no lo creo,

puede que ya conozca tu sabor: amarando y fresa?

Podría suceder que nunca llegues… esta parte no la quiero imaginar.


Camino por la luna, han pasado treinta años, han pasado.

He intentado abrazar la quinta esencia pero todo se me ha resistido,

de ahí: las heridas en el cuerpo, el desvaír de mis ojos,

el candor que todo oculta.


Es cuestión de principios concederle a mi espíritu un beso,

es por eso que he venido a este planeta,

por un beso febril,

y puede que algo más.


Copyright Yamilka Noa

Barren woman

Empty, I echo to the least football,
Museum without statues, grand with pillars, porticoes, rotundas,
In my courtyard a fountain leaps and sinks back into itself,
Nun-hearted and blind to the world. Marble lilies
Exhale their pallor like scent.

I imagine myself with a great public,
Mother of a white Nike and several bald-eyed Apollos.
Instead, the dead injure me with attentions, and nothing can happen.
The moon lays a hand on my forehead,
Blank-faced and num as a nurse.


Sylvia Plath

Revivir

En estos días muero renazco
vuelvo a morir nace el sol
muere la lluvia en mi ventana
y le alargo una mano para acompañarla
a su entierro en el aire
Por lo menos alguien me llora
Por lo menos alguien me moja

En estos días la esperanza se viste
yo me desvisto
me espanto al mirarme al espejo
y verme en harapos
El espejo ve más allá
él refleja lo que soy
la niña extrovertida
la mujer displicente
que se sujeta a las manecillas
del reloj detenido
se pone a bailar un vals
y luego sofocada se posa
bajo el agua muerta

En estos días estoy loca
quiero romper el espejo
entregarme sólida a la lluvia
cambiarle el traje a la esperanza
alucinarme de lo bello
calentarme con el sol
o que él me caliente penetrándome
un rayito por la ventana
Revivir
Sin muerte premeditada
Revivir
En estos días quiero
cambiar la versión de mi vida.


Yamilka Noa
(Todos los derechos reservados)


Mental virus

I'm ill, I know that to say so

is to be so.

It's a lamentation at the

decision by my blood

that yesterday gave huge signs

of vitality.

My illness has as yet no name,

it's like the Masicas complex-

-get me out of this mess,

'what does the woodcutter want?'

'Nothing for myself, it's for my wife,

who's never happy...'

Nothing is enough to entertain

the blue serpent,

to kill the hunger that leaves its bite.

I hide under the mosquito net,

the mosquitos show me their fangs.

Could you have seen

a similar distortion of reality!

I'm ill, it's not dengue,

as I said before my illness is not known.

Step by step I'm developing a

resin that covers me

and an agreeable fragrance of death

that surrounds me.

I dread the mosquitos,

the blue serpent

and dread the mosquito net

that will soon be a bandage

for my wounds.


Masicas:

A character from a Jose Marti children's story.



(Poem of the book "Echoes of sorrow")

© YN 2010

Wakeful / Desvelada

Wakeful

It was midnight.
I was walking through Kentish Town.
The cold weighed heavily in my nose and on my hands.
My forehead still at war from so many confusing thoughts:
which is why the orange beret,
the Clinique make-up,
the uncertain footsteps.

I don't even remember where I was coming from.
I knew that I was going to murder my memory
'Not in Kentish Town,' I told myself.


I reached my house, entered my room, turned off the lights,
I laid down on the bed...(ever the victim).
There was a struggle, resistance, blows without hands, and a voice acting as referee;
a wretched voice, perhaps she controlled this game?

Nobody won the fight.
I wandered around again, whilst it grew light, in Kentish Town;
this time without a beret (my memory cooling)
and in silence.

* * * *

Desvelada


Eran las doce de la noche.
Yo caminaba por Kentish Town.
El frío pesaba en mi nariz y en mis manos.
Mi frente aun reñía por tantos pensamientos confusos:
por eso la boina naranja,
el maquillaje clinique,
los pasos imprecisos.

Ya no recordaba de dónde venía.
Sabía que iba a asesinar a la memoria
-No en Kentish Town- me dije.

Llegué a mi casa, entré a mi cuarto, apagué las luces,
me recliné en la cama… (como siempre sería yo la víctima).
Hubo una lucha, resistencia, golpes sin manos, y una voz que hacía de árbitro;
una voz miserable, ¿acaso ella procuró este juego?


Nadie ganó la pelea.
Vagué de nuevo, mientras clareaba, por Kentish Town;
esta vez sin boina (la memoria resfriada)
y en silencio.

© Yamilka Noa - Londres 2010